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Con el Tao no hay depresión

Con el Tao no hay depresión.

Con el Tao no hay depresión. Estás distraído por tu entorno, por la vida que te rodea, te dejas arrastrar por ella como si te llevara la corriente.

 

Con el Tao no hay sufrimiento.

En el mundo hay millones de personas; unas dispuestas a hacerte sufrir, pero otras dispuestas a aceptarte y amarte. ¿A cuáles les das poder?

El sufrimiento es una pérdida de tiempo. La vida es corta para pasarla sufriendo cuando existen las montañas, el mar, las flores, el chocolate, la música, el arte, el Amor …

 

Con el Tao encuentras tu felicidad.

No le des el poder a nadie de hacerte sufrir. Tu felicidad es tan importante, que nadie debería tener el poder de quitártela.

No dejes que la felicidad dependa de tu entorno. Tu trabajo es solo una tarea. Hazla con Amor.

La felicidad no está en las cosas, está en ti, porque eres Amor.

 

Con el Tao, el ser más importante para ti, eres tú.

Recuerda esto. Decide tú. Conócete tú. Vive tú.

Si eres feliz, compartirás tu felicidad con los demás. Si encuentras el Amor en ti, lo podrás expandir hacia los demás. No busques nada fuera. Te confundirá y te separará de ti mismo.

Si estás triste, entristecerás a tu entorno. Si estás enfadado, enfadarás a tu entorno. Y luego los harás responsables de tu tristeza y tu enfado.

 

Con el Tao no hay carencias.

Porque sabes que nada te pertenece. Todo lo que tienes te ha sido dejado, pero cuando te vayas, no podrás llevártelo.

El Tao no te quita nada, sino que te da espacio. Con menos peso llegarás más lejos.

La materia te distrae. La materia te da avaricia y miedo a la pérdida. La materia separa a las personas, las hace soberbias.

 

Con el Tao no hay problemas.

La vida va de aprender a través de experiencias. No son impedimentos, son lecciones.

Si dejas de luchar, las cosas solo son cosas.

 

Con el Tao no hay muerte.

Ni siquiera perdemos a seres queridos, porque nos volveremos a encontrar en otro plano. El que se va, solo va delante de ti. Pero nunca se va del todo, el Amor se queda contigo en tu corazón.

No hay muerte para el alma, hay un cambio de dimensión.

 

Con el Tao haces lo que sientes.

Tu cuerpo habla, tu mente grita. Aprende a escuchar a tu cuerpo, no a tu mente. Haz lo que amas, no lo que deberías.

Lo que tenga que estar estará, y llegará de forma natural, a su debido tiempo. No que no tenga que estar no llegará nunca. Soñar está bien, pero no dejes que te posean.

El Amor no es condicional, no hay tendría o debería. Actúa de la misma manera, sin deberías. Actúa por Amor.

 

Con el Tao encontrarás el Amor.

El Amor es lo que eres en esencia. El Amor es todo lo que une, nunca lo que separa.

Todos somos uno, porque en esencia somos iguales.

Ama hasta ser Amor puro. El Amor es más silencioso que la lucha, pero más infinitamente más profundo y sanador para tu alma.

El Amor eres tú.

 

Con el Tao no hay enfermedad.

Porque ésta es un proceso en tu camino.

Si ganas a la enfermedad, aprende lo que te ha enseñado. Por ejemplo: la humildad, el Amor, el cuidarte.

Si no la ganas, tu alma renace y se libera de este cárcel que le supone el cuerpo. Vuelves a ser libre.

 

Con el Tao aprendes a vivir.

La vida va de vivir, porque se aprende de las experiencias vividas.

Aléjate de la culpa, la vanidad y del ego.

Aprende a soltar. Aprende a escuchar a tu cuerpo. Aprende a vivir aceptando cada instante sin rechazo.

Vívelo todo.

 

Con el Tao aprendes a ayudar.

Ayudar a otro es ayudarte a ti, porque todos somos uno.

 

Con el Tao eres tu maestro.

  • Como el maestro Sol, que nos enseña a dar sin medida.
  • Como el maestro Espacio, que nos permite ser lo que necesitamos ser.
  • Como el maestro Agua, que nos enseña a adaptarnos a todas las cosas.
  • Como el maestro Tierra, que nos enseña humildad estando siempre debajo de nuestros pies.
  • Como el maestro Aire, que nos enseña a movernos para no estancarnos.

La forma en que das, recibirás. La forma en que respetas, serás respetado. La forma en que amas, serás amado.

 

El Tao siempre está en ti.

  • Te invita a soltar todo lo que te limita al acabar cada día.
  • Te propone un nuevo comienzo cada día con tu despertar.
  • Te propone un escenario exclusivo para ti.
  • Te escucha siempre cuando le hablas.
  • Te guía en tu camino.

El Tao siempre está, pero no puede vivir por ti, Tú debes realizar estas acciones. El Tao siempre está en ti, pero tu debes estar en él para sentirlo en tu corazón, no en tu mente.

No estudies al Tao, siente al Tao.

 

Con el Tao no hay depresión.

Estás distraído por tu entorno, por la vida que te rodea, te dejas arrastrar por ella como si te llevara la corriente.