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Los cuatro acuerdos. Guía y resumen.

Los cuatro acuerdos. Sabiduría tolteca.

Miguel Ruíz.

 

Para los toltecas, el sueño es lo que para el Tao es el holograma, nuestra realidad particular. Una manifestación de la energía creada desde nuestro punto de vista, pero no es la realidad absoluta.

Esta realidad la creamos a partir de nuestras creencias. Pero estas creencias en realidad las creas tú. Son las informaciones que te llegan de fuera a través de los sentidos. Pero son informaciones que te las crees, con las que estás de acuerdo. La información que para ti no es válida, no la almacenas porque no te la crees, entonces no forma parte de tus creencias.

Desde estas creencias todo lo juzgamos, con el juez interno de la mente. Emitimos miles de juicios contantes. Esto en el Tao se llama etiquetar, sin etiquetas no hay juicio posible.

Las cosas que rechazamos o no nos gustan, porque no están dentro de nuestras creencias positivas, nos generan rechazo, entonces luchamos contra ellas. Nos generan miedo e inseguridad.

Las cosas que aceptamos, pero otros rechazan, también nos genera miedo e inseguridad. De ir contracorriente, de qué pensarán. Sentimos culpa y vergüenza.

Nos juzgamos constantemente según nuestra mente limitada. En esta mente, no hay verdades absolutas, sólo versiones individuales de la realidad absoluta. El problema es que nos juzgamos constantemente desde este prisma.

Esta realidad, como nos enseña la espiritualidad, es para mostrarte el camino que necesita tu alma para que reciba los aprendizajes adecuados para su evolución. Pero no debes juzgarlo, sólo vivirlo.

Esta realidad alterada, también forma parte de linajes familiares, culturas, pueblos, ciudades e incluso países. Hay creencias a nivel de país que puedes hacerlas como tuyas. Son las creencias individuales que por alguna razón se han enquistado durante años en una zona o familia.

Todo esto, hace que vivas un sueño, una mentira, porque no es la verdadera realidad. Los toltecas lo llaman la bruma que no te deja ver con claridad el paisaje verdadero.

Tu alma no es ciega ni está perdida. Nos dejamos llevar por la mente y sus juicios. Quién eres realmente lo sabe tu alma, el camino que necesitas lo sabe tu alma, no tu mente. Por eso andamos perdidos, llevando máscaras heredadas o infundadas, que no nos dejan mostrar nuestra autenticidad.

Esta situación hace bajar mi autoestima, porque no me siento auténtico. Me genera inseguridad y miedo. En este estado me desconecto del amor auténtico y busco el amor condicionado o enmascarado. Nos ponemos máscaras buscando la aprobación de los demás. Cuando en realidad el amor lo tienes dentro, sólo que temes los juicios de los demás.

 

Los cuatro acuerdos

Sé impecable con las palabras.

  • Una palabra puede cambiar una vida o destruir millones de ellas.
  • Una palabra es una energía que penetra en nuestra aura como un cuchillo.
  • Debes ser coherente entre lo que piensas, lo que sientes y lo que dices, porque esta conjunción crea lo que crees.
  • Ser impecable con las palabras, te ayudará a gestionar los pensamientos y las emociones.
  • Si no puedes decir nada positivo, guarda silencio.

 

No te tomes nada a nivel personal.

  • Lo que te dicen o hacen, si lo dejas entrar, en parte es porque te lo crees. Si estuvieras seguro 100% que eso no va contigo, no lo dejarías entrar.
  • Nada de lo que hacen o dicen los demás es por ti. Lo hacen o dicen por ellos, bajo su sueño. Recuerda que todo es relativo. Es su verdad, no la tuya.
  • Respeta la realidad de los demás, pero no la hayas tuya.
  • Hasta lo que piensas de ti, puede venir de una falsa creencia si no sale de tu corazón.
  • Si dejas que las opiniones de los demás entren en ti, sufrirás siempre. Sigue la filosofía de ‘Me da todo igual’, ‘Me importa un bledo’.

 

No hagas suposiciones.

  • Cuando supones te crees en lo cierto. A veces acertarás, pero muchas veces estarás equivocado.
  • Al suponer mueves mucha emoción sin estar en lo cierto.
  • Suponemos que la otra persona sabe lo que pensamos y que actuará en consecuencia, pero no es cierto.
  • Si otra persona nos dice algo, suponemos cosas que no dice o nos creamos un sueño irreal sobre lo que dice.
  • Yo creía que…, pensaba que…, esa mirada o gesto es porque piensa o cree que… Esta manera de actuar suponiendo cosas, sólo puede hacerte sufrir. Porqué no preguntas?
  • La única manera de no suponer es preguntar y decir las cosas bien claras, sin lugar a dudas.

 

Haz siempre lo máximo que puedas.

  • Busca el Kung fu, significa hacer siempre las cosas lo mejor que puedas en este momento.
  • Habrá veces que estarás al 100%, debes hacerlo todo al 100%. Si estás bajo por alguna razón, por ejemplo enfermedad, no darás el 100% de tus capacidades, pero debes dar el 100% de tu estado actual.
  • Tampoco debes dar más del 100%. Esto supone un gasto de energía enorme y te consumirás, incluso a la larga enfermarás.
  • Si das lo máximo a cada momento, nunca sentirás remordimiento ni culpa, porque hiciste lo máximo que pudiste.
  • No te enfoques en el resultado. Si das lo máximo de ti, te sentirás mucho mejor contigo mismo sin importar el resultado.
  • Esta es una manera de estar presente y focalizado. Si pierdes el tiempo o no lo das todo, te sentirás culpable o responsable si que las cosas no salen como quieres. Si lo das todo, al menos lo has intentado.
  • No necesitas demostrar nada a nadie, sólo se la mejor versión de ti. Si das lo máximo, sacaras la mejor versión de ti a cada momento.

 

Cómo trabajar los cuatro acuerdos

Para trabajar los cuatro acuerdos necesitar romper con las creencias antiguas y limitantes. Mientras eres esclavo de tus creencias no eres verdaderamente libre. Liberarte de estas creencias lo puedes hacer con tres métodos:

 

  • El arte de la transformación: El sueño de la segunda atención.
    • Consiste en ser consciente en todo momento de tus creencias y cambiarlas bajo un estado de presencia. Este método es el más costoso o laborioso, ya que exige una atención plena constante.
    • No te dejes llevar por la mente ni las emociones ni el ego. Antes de tomar una decisión o acción, debes analizarlo todo desde la presencia, sin ser reactivo.
    • No es fácil cambiar las creencias más antiguas y enraizadas en tu mente. Piensa que todas tus limitaciones vienen de creencias. Puede llevarte tiempo cambiar lo que siempre has creído. Pero debes hacer el esfuerzo.

 

  • La disciplina del guerrero: Controlar tu propio comportamiento.
    • Cuando estás feliz tus acciones son más positivas que cuando estás bajo una emoción fuerte, ya sea enfado, miedo o tristeza.
    • Si estás consciente, puedes controlar mejor tus acciones y tu manera de pensar. No te dejes llevar por tus emociones y sigue los cuatro acuerdos.
    • Pero piensa que el resto de personas, también están bajo un manto emocional que no les dejar sacar lo mejor de si mismos.
    • No juzgues a los demás ni los culpes. Perdónalos, porque actuaron bajo su manto emocional y no estaban presentes. Sabrás que lo has perdonado, cuando al verlo o sentir su nombre no sientes nada negativo en tu interior.
    • El perdón te libera de resentimiento, celos y reproches. Es el camino para que te perdones a ti mismo.
    • El guerrero está en guerra con sus propias emociones. Debe vencerlas y saber que las demás personas, actúan como actúan porque también están en guerra.
    • El guerrero sabe que está controlado por su emoción y la gestiona o se frena. La víctima la reprime y lo que reprimes se enquista.

 

  • La iniciación a la muerte. Abrazar el ángel de la muerte.
    • Es el método más rápido. ¿Qué harías si murieras mañana?. Una opción es sufrir, otra es vivir.
    • En esta situación haces lo que sientes, son intentar agradar y contentar a los demás para que te valoren o te quieran.
    • Voy a tratar a todos mis seres queridos con amor.
    • No voy a perder el tiempo discutiendo ni enfadándome con nadie.
    • Intentaría vivir y ser feliz.
    • No vivirías en el pasado ni en el futuro. Te centrarías en vivir cada minuto.

 

Un nuevo cielo

A partir de hoy, crea tu realidad de forma más consciente, más positiva, más viva:

  • Imagínate que vives sin conflictos con los demás ni contigo mismo.
  • Imagínate que vives sin importarte que te juzguen. Te permites ser tu misma y perdonas los juicios de los demás.
  • Imagínate que vives sin querer imponer tus creencias a nadie. Es una vida sin lucha.
  • Imagínate que vives sin miedo a amar y permites que te amen.
  • Imagínate que vives sin miedo al rechazo, a qué pensarás de ti, sin vergüenza, sin tener que justificarte…
  • Imagínate que aceptas tu realidad y la vives sin juicios. Aceptando la vida sin lucha. Quizás no puedas escoger tu realidad, pero si puedes vivirla sin tanto sufrimiento.