La mente
Antes de entrar en el Yoga de la mente voy a esclarecer algunos conceptos que luego iré desarrollando y profundizando.
El aura
Lo primero que tenemos que entender es que somos energía (purusha) materializada (prakruti). En realidad somos energía con una pequeñísima parte de materia. Por lo tanto, cuando estoy en un lugar o me acerco a una persona o cosa, lo primero que entra en contacto con ello, es el cuerpo bioenergético (aura) y los sentidos.
Los sentidos los tenemos claros, más o menos, pero ¿cómo funciona el campo bioenergético?
Aunque se compone de siete capas, para este artículo nos interesan las cuatro primeras:
- La capa más interna es el cuerpo físico.
- Luego se superpone el cuerpo etérico. Responsable de enlazar los cuerpos sutiles con el físico.
- Luego viene el cuerpo emocional.
- Y la más externa de las cuatro es el cuerpo o capa mental.
Entonces, según esto, cualquier estímulo que detecte mi cuerpo energético, primero pasa por el cuerpo mental para ser procesado. Si este estímulo llega a través de los sentidos, También pasa directamente al cuerpo mental. El cuerpo mental procesa la información y puede generar una emoción ‘positiva’ o ‘negativa’.
Esta emoción es tratada por el cuerpo emocional, claro. Esta información será enviada al siguiente cuerpo, el etérico. Si la emoción era positiva para mi, nutre mi cuerpo etérico. Pero si la emoción era negativa para mi, generaré una actitud de rechazo o lucha. Esta energía si no es canalizada correctamente, puede alterar la circulación de energía por el cuerpo etérico formando lo que llamamos bloqueo.
Este bloqueo si no es tratado puede pasar al cuerpo físico como un malestar, un dolor o incluso enfermedad en función de la fuerza de la emoción causante, de la repetición de dicha emoción o del tiempo que la tengamos enquistada sin tratar.
La primera lección pues, es estar atento a tu cuerpo mental / emocional y poner la conciencia en cómo la información que recibes a cada instante, está afectando a tus pensamientos y a tus decisiones. No debes ‘alimentar’ ninguna actividad mental ‘negativa’, debes dejarla pasar sin darle importancia. Cuando pones la atención en una cosa, pones la energía y lo alimentas. No te apegues a nada que no sea positivo para ti.
Intelecto – Mente
En culturas orientales separan muy claramente cuando una acción viene del intelecto o de la mente.
- Viene del intelecto aquello que es puro, que no está procesado ni manipulado por la mente, ni las emociones, ni el ego (esto lo iré desarrollando poco a poco más adelante). Es como la intuición o aquello que sabes que tienes que hacer y no te lo planteas.
- Viene de la mente, cuanto ya ha sido procesado por mis creencias, emociones, miedos, auto-justificaciones, etc.
Por ejemplo: si en una meditación, veo claro que tengo que hacer un viaje (ese es el intelecto dándote una información), cuando salgo de la meditación, en un segundo tengo diez mil razones por las que ahora no puedo ir de viaje (mente justificándose y pasando la información a través de filtros limitantes).
Otro ejemplo más cotidiano: llegan las seis de la tarde y ‘sé que tengo que ir la gimnasio’ (es el intelecto hablándote), pero al instante siento la voz de mi mente diciendo ‘uf que pereza’, ‘hoy no que llueve’, ‘mejor voy mañana sin falta’, etc. (otra vez los filtros limitantes de las emociones malsanas).
El primer paso para controlar la mente, es darte cuenta de cuando actúas por intelecto y cuando dejas que la mente te condiciones. Las cosas que dejas de hacer, de vivir y de experimentar por culpa de los condicionamientos mentales y de las emociones limitantes.
La serenidad
Si somos en esencia energía, en un entorno estable, gozaríamos de serenidad y armonía. Pero la vida en el planeta Tierra es inestable. No es el planeta en sí, sino la vida que llevamos y nuestra condición humana.
Si bien somos en esencia energía y materia, en esta encarnación tenemos emociones y sentimientos que rigen nuestra mente y nuestras decisiones y por lo tanto nuestro comportamiento.
No sólo es inestable mi mente cuando me dejo llevar por mis emociones, sino que mi entorno es inestable. Esta es la clave del porqué no debemos dejarnos llevar por nuestro vacío exterior, sino por nuestro espacio interior. Ahí es donde encontraré la serenidad.
La serenidad es quizás lo más importante. Buscamos la felicidad, pero la felicidad es efímera. La serenidad me aporta la paz y la seguridad de observar mi realidad de forma objetiva, sin dejarme arrastrar por el tsunami emocinal.
La serenidad es sentir que estoy donde debo estar. Sé que estoy donde debo, porque todo está como debe estar. Puedo volverme íntegro y saber que estoy haciendo lo que debo hacer. Pero no porque busco la felicidad fuera de mi, sino porque acepto mi realidad como es y como debe ser. Porque estoy creando mi realidad desde mi interior, desde mi serenidad.
Todo lo demás es inestable e incontrolable. Y no es que sea bueno o malo, es simplemente inestable. Cuando estés feliz vívelo, disfrútalo. Cuando estrés triste, vívelo y cambia lo que debas cambiar desde la serenidad interior.
Lo similar aumenta lo similar, por lo tanto, desde una mente inestable, no puedo hallar la serenidad, sólo puedo hallar más inestabilidad.
La mente es inestable porque no está diseñada para estar en el momento presente. En la mente se almacenan los recuerdos, los aprendizajes, las enseñanzas, las experiencias, etc. Todos ellos pertenece al pasado. Y que forme parte del pasado, no significa que sea desechable, el pasado que define el presente, pero no debe definir tu futuro. Lo que aprendiste lo necesitabas en ese momento, pero ¿ahora lo necesitas? ¿Ese aprendizaje es válido 10 años más tarde? Puede que si, pero puede que no.
Por lo tanto, todo lo que pasa por nuestra mente, emite un ‘juicio’ subjetivo en función de lo que tenga almacenado. ¿Todo lo que tengo en mi mente es válido?, ¿es cierto?
La misma causa, para otra persona tendrá una consecuencia distinta. No todo vale para todos. Lo que necesita una persona para su desarrollo en su realidad, quizá no lo necesite la persona de al lado.
Por lo tanto la felicidad es inestable porque la busco fuera de mi y depende de mi entorno y de presencia. Pero si te mantienes sereno, sabrás que todo está en su sitio y todo está porque lo necesitas. Estás encajado en el puzzle de la vida. Esto te aporta paz interior.
Cuando queremos ‘buscar la felicidad’, nos equivocamos. Porque si lo tengo que buscar, significa que no lo tengo. Y que la encuentre ‘fuera’, dependerá de muchos factores. Es un concepto muy subjetivo.
Pero si me mantengo en un estado de paz y serenidad, puedo disfrutar de cada momento sin dejarme llevar por mi entorno, por mis emociones o por mi realidad.
Desde la serenidad y la paz, tus pensamientos son mejores, tus acciones son mejores y tu realidad estará mejor diseñada.
Acción o Reacción
Una emoción es una respuesta de nuestra mente a un suceso externo. La primera vez que nos enfrentamos a cualquier suceso, es como partir de una hoja en blanco. Llega una información a mi cuerpo mental, se procesa y sale una acción.
Pero si el mismo suceso se repite, ya no se procesa en la mente como una hoja en blanco, porque ya se escribió una experiencia similar. Entonces la mente busca y encuentra esa experiencia que condicionará la respuesta. Yo ya sé que cuando aparece A ocurre B.
Significa procesamos la información en base a nuestros recuerdos, y trazamos una acción ya predefinida. Por lo tanto, ya no realizamos una acción, sino una reacción. Reaccionar, no es estar presente. Es actuar sin pensar en base a mi pasado. Es actuar sin valorar bien todas las variables. Reaccionar es una acción en piloto automático. Esto al final define nuestro carácter.
Las emociones suelen actuar como detonantes, son energías que nos hacen mover. Si siempre actúas de la misma manera frente al mismo estímulo, ¿donde está la evolución?
Reacción y Prisa
En la actualidad tenemos una cantidad de estímulos capaces de desbordar a cualquier mente. Ya no hay espacio para la contemplación, ya no hay tiempo para no hacer nada, para mirar las nubes o las hojas de los árboles sin ningún propósito.
Cuando tenemos 1 minuto libre, de forma automática aparece el móvil en nuestra mano. La mente está constantemente estimulada y no tiene pausa alguna. Esto, también me lleva a ser reactivo, porque ‘tengo’ que mirar instagram y poner unos cuantos likes, ‘tengo’ que contestar mensajes, ‘tengo’ que mostrar mis historias…
Entre mi actividad laboral, familiar, las redes, las plataformas de ocio, etc. no tengo tiempo para no hacer nada, no tengo tiempo para pensar, no tengo tiempo para contemplar la nada, por lo tanto reacciono movido por las prisas.
El papel del alma
El alma reside en el corazón. Los mensajes que salen del corazón, son los que necesita nuestra alma para crecer y son claros y profundos. Vienen de nuestro interior. Cuando estamos en el estado de no-mente o cuando la mente está en calma, cuando estás en esa serenidad o paz que mencionaba antes. Sólo podemos escuchar al alma, cuando la mente está en silencio.
Cuando un mensaje llega desde el alma, ese es el camino a seguir. Luego, la mente se encarga de poner sus objeciones y sus trampas en base a experiencias pasadas o aprendizajes que quizás son erróneos.
La mente es limitante por culpa del miedo. Todas nuestras limitaciones podemos ponerlas bajo el paraguas del miedo. Si no existiera el miedo, podríamos escuchar al corazón y nos lanzarnos a una nueva aventura. Pero nuestra menta boicotea cualquier intento de salir de la zona de confort. El miedo a lo desconocido.
La mente no es mala, no estoy diciendo esto. Todos mis aprendizajes no son erróneos. Simplemente digo que no debemos creelos a ciegas. Digo que no debemos dejarnos llevar por experiencias pasadas sin observar el presente. Debemos abrirnos a nuevas experiencias, porque traerán nuevos aprendizajes. Abre la mente al corazón, al menos, observa la opción y no reacciones.
La mente debe estar a muestro servicio. La necesitamos. Pero nos hemos identificado tanto con la mente, que nos domina a nosotros. Le damos tanta importancia que a veces catalogamos a las personas en función de su mente, cuando en realidad cualquier una persona es muchísimo más que una mente finita, es una alma inmortal.
Intenta gobernar a tu mente. Utilízala sólo cuando sea necesario, y cuando no la requieras déjala en reposo. Seguramente no podrás. Ha cogido todo el protagonismo y esto es muy peligroso, porque si la mente está muy ruidosa, el alma no se oye. Para entendernos, el alma susurra y la mente grita. Si sólo oigo a la mente, rompo la comunicación con el alma. Si estoy parloteando con la mente, no hago caso a mi esencia. No estoy presente en mi.
¿Y cómo detecto un mensaje del alma? Pues cuando proviene de tu cuerpo, de tu interior, de tu corazón. Si aprendes a escuchar a tu cuerpo, el te guía sin condiciones. A veces el cuerpo quiere ir hacia un lado mientras la mente empuja hacia otro. Es como una lucha entre dos fuerzas. Seguro que te ha pasado, ¿no has sentido la necesidad de hacer una cosa y otra fuerza te dice que no? En ese caso debes estar muy atento a qué parte es mente y qué parte es alma. Pregunta a tu cuerpo con qué opción se siente más cómodo. El cuerpo es sabio porque no se rige por miedos ni experiencias antiguas.
¿Entonces si hago caso ciego a mi cuerpo todo irá bien y encontraré la felicidad? Definitivamente no. ¿Quién dice que el camino correcto es el fácil? Es el que necesitas. A veces las lecciones son duras, pero si estás en sereno, te sentirás que de alguna manera estás en el camino correcto. A veces la elección correcta para la mente, no es la que necesita el espíritu.
Esta lucha entre el corazón y la mente, es un problema muy acentuado en la actualidad por como está montada la sociedad. Si fueras libre de hacer lo que realmente quiere el alma, no habría tanto sufrimiento. La desconexión del alma con la mente, es la mayor causa de estrés y depresión.
Tenemos el libre albedrío para decidir en cada momento nuestro camino. Pero sólo puedes decidir desde la presencia (con esa paz y serenidad mental y del alma) para no reaccionar. Debemos estar muy presentes para no actuar desde el miedo, sino desde el amor. Hay dos fuerzas o energías muy importantes: miedo y amor. Las acciones desde el amor, tales como ayudar, dar, enseñar, etc. nos acercan a las capas más altas del cielo. Las acciones desde el miedo, nos hunden a las capas más profundas de la Tierra.
No vale decir ‘yo soy así’. Eso es creer que solo eres mente, eso es conformismo, eso es pereza o miedo al cambio. Como tenemos libre albedrío, somos responsables de las cosas que nos pasan, porque nuestra realidad la creamos con nuestras decisiones y nuestras acciones. Somos los escritores de nuestra realidad. Puedes crearla desde la mente o desde el alma.
Deja de culpar fuera y mira más hacia dentro. Las cosas sólo son cosas, es nuestro mapa mental quien las etiqueta como ‘buenas o malas’. No podemos cambiar todo lo que no nos gusta, pero sí podemos cambiar nuestro mapa mental, nuestra manera de ver las cosas y adaptarnos al fluir de la vida sin luchar. No quiere decir ser pasivo ni resignarse, significa ser más creador y menos reactivo. Ser conscientes de nuestras decisiones buenas o malas, aprender de cada experiencia y escuchar al alma.
Sólo se escucha al alma desde el estado de no-mente. Este estado es importante para:
- Poder decidir en cada momento desde mi interior, no desde la mente.
- Para poder escuchar a otra persona desde el corazón, no desde la mente.
- Para poder ver a otra persona desde el alma, no desde la mente.
- Para poder tocar con el tacto del amor en la mano, no desde la mente.
Todo ello e infinitamente más, se consigue estando presente.
Esquema de la mente según el Yoga
La mente está estructurada en dos mitades:
- Antahkarana o parte interna.
- Ego (tierra). Mi personalidad encarnada, el sentido del yo (asmita).
- Manas o mente inferior. Las impresiones latentes (samskaras):
- Pensamientos (aire). Siempre van hacia afuera.
- Emociones (agua). Creadas por reacciones a aprendizajes pasados. Si trabajamos el pensamiento creador es mas fácil controlar la emoción.
- Chitta o conciencia individual (espacio). La sabiduría o información de vidas pasadas, archivos akashicos o lo que llamamos inconsciente.
- Budhi o intelecto (fuego). La capacidad de elegir desde la presencia. Es el puente entre Ego y Manas (que actúan juntos) con Chitta. Se relaciona con la búsqueda de la luz y la sabiduría (Satva).
- Bajikarana o parte externa.
- Jñamendriyas o 5 sentidos de percepción, a través de los cuales, incorporo conocimiento.
- Karmendriyas o 5 sentidos de la acción, a través de los cuales, doy salida al conocimiento, es decir, realizo una acción.
Cuando percibimos una información del exterior a través de Jñamendriyas, esta es procesada por el Ego y Manas. Una vez procesada, sale una respuesta a través de Karmendriyas, normalmente sin que Budhi o Chitta participe. Este es el gran error.
Como resumen
- Desde el estado de Buddhi, puedo conectar Chitta con Ego y Manas. Esta elección es hacia dentro, hacia el interior. Esto me lleva a la unión. Decido yo con paz y armonía. Me libero samskaras (creencias o anclajes) y me vuelvo cada vez más libre, más creador, menos reactivo y cultivo el amor.
- Si no conecto con Buddhi, me mantengo sólo en mi mente inferior. La elección es hacia afuera, hacia el exterior, teniendo en cuanta sólo creencias antiguas y al ego. Esta forma me lleva a la separación, y de la separación siempre surge un conflicto, y el conflicto me conduce al sufrimiento. Doy demasiado valor al ego, a manas y samskaras. Reacciono en función de mi pasado, no evoluciono y cultivo el miedo.
Vamos por partes
Jñamendriyas y Karmendriyas
Percibimos la información a través de los sentidos o Jñamendriyas, que son:
- La vista (fuego).
- El tacto (aire).
- El olfato (tierra).
- El gusto (agua).
- El oído (espacio).
Damos salida a la información a través de los órganos motores o Karmendriyas, que son:
- Los pies.
- Las manos.
- El ano.
- Los órganos reproductores.
- El habla.
La vista se relaciona con los pies. Porque donde pongo la mirada, hacia allí voy, físicamente o mentalmente. Es importante poner atención hacia dónde ponemos la mirada.
El tacto se relaciona con las manos. Porque a través de la acción de coger y tocar las cosas las podemos percibir.
La piel y los pensamientos (también aire) están muy relacionados. Para calmar a la mente, necesitamos un masaje lento, en cambio, para activar a la mente, necesito un masaje rápido. De la misma manera para calmar a alguien, de forma innata, le hacemos caricias suaves y lentas, en cambio para activarlo, le hacemos movimientos vigorosos.
El olfato se relaciona con el ano.
El gusto se relaciona con los órganos reproductores, que también se relacionan con agua y con las emociones.
El oído se relaciona con el habla. En armonía deberíamos aprender a escuchar y hablar en equilibrio.
Ego
El ego requiere un curso temático entero, pero en lo relativo a la mente, me gustaría comentar el aspecto que me produce separación en vez de unión.
Cuando el ego se desequilibra nos separamos del entorno, ya se por exceso o por defecto. Por ejemplo:
- Por defecto: Baja autoestima.
- Por exceso: Egoísmo o egocentrismo.
Bien, este desequilibrio y separación del entorno, produce de forma implícita la separación del ego con el alma.
Cuando vivimos en unión y entendemos que formamos parte de la misma fuente, se crea armonía en el ego. Por el contrario, el juicio provoca separación, y la separación desequilibra al ego.
El ego, está directamente relacionado con las emociones y maneras de ver las cosas. Aunque las emociones forman parte de Manas, veremos que todo está relacionado entre si. Así pues, las emociones en realidad son dos: positiva y negativa.
- La emoción positiva se basa en lo que nos da paz y serenidad, es decir: lo que me gusta, lo que quiero, lo que me produce armonía y felicidad.
- La emoción negativa principal es lo que me provoca miedo o rechazo: lo que no me gusta, lo que no quiero, lo que me produce enfado y desarmonía.
Perdemos la conexión interior, cuando nos centramos en la forma de las cosas, en vez de conectar con su esencia. Por ejemplo:
- Frases como: ‘es que eres….’, ‘eso es porque eres un hombre’, ‘es porque eres pequeño’, todas ellas causan separación, porque están etiquetando. En todas ellas hay un juicio preestablecido.
- En cambio, si expreso lo que siento, por ejemplo: ‘esto me hace sentir triste’; no estoy etiquetando ni juzgando, simplemente estoy expresando cómo me siento.
- En el primer caso juzgo, etiqueto y separo. En el segundo caso manifiesto un sentimiento sin juzgar.
Cuando nos identificamos con el ego de una forma poderosa, puede provocar rigidez a la hora de ver las cosas. La rigidez crea juicios, los juicios crean separación, la separación crea un conflicto y el conflicto siempre crea sufrimiento. Cada juicio que emitimos, a la larga crea sufrimiento.
El ego tiene muchas formas de alimentarse:
- El deseo de ser especial, de ser mejor o de ser valorado. En realidad estamos buscando un amor terrenal infantil seguramente no recibido.
- La culpa en todas sus variantes. La auto-culpa o la proyección de la culpa hacia afuera. Es decir, ya sea auto-culpa o si culpamos a otro, la utilizamos para justificarnos. La culpa me sirve para justificar cualquier acción que altera mi paz interior. Cuando en realidad, esta paz interior no debe depender de mi exterior porque es inestable.
- Cuando nos identificamos con creencias sobre quién yo soy, en relación a los demás. Es decir, la comparación, porque la comparación siempre crea separación.
Gestionar el ego es delicado porque le gusta ser reconocido y se retroalimenta de ello. Quitar el alimento al ego genera una resistencia a veces inconsciente, a veces fuerte, a veces emocional, a veces incluso puede provocar una enfermedad física. Porque para el ego es como un duelo.
Recuerda que el ego junto con manas, forman la mente inferior, y están presentes en toda toma de decisiones. Forman parte de la mente reactiva. Un cambio de creencias o no hacer caso al ego, es un gran cambio, y todo cambio produce crisis. El nivel de crisis irá en función de lo apegado que estés a tus creencias y a tu ego.
La unión equilibra al ego. La separación desequilibra al ego.
Manas
Manas es la identificación con los pensamientos y las emociones, y se relaciona con el ego.
Identificarse con los pensamientos es cuando nos creemos que somos nuestros pensamientos. Y en cierta medida es así, eres lo que piensas, porque lo que piensas acaba en una acción y las acciones te definen.
Pero en realidad somos mucho más que nuestros pensamientos. Los pensamientos es una energía que suele estar influenciada por las emociones del momento, las creencias y el ego. Si cambias una de estas tres partes, verás que los pensamientos cambian.
Por esto es tan importante practicar métodos que nos lleven más allá de nuestros pensamientos, como la meditación, la observación plena o el chi kung. Somos más que nuestros pensamientos, porque cuando estamos presentes podemos conectar con nuestra esencia interior.
Todos hacemos lo que creemos que es mejor para nosotros en este momento. Si no lo podemos hacer mejor, quizás es por una situación temporal, por una lección de alma, por el entorno, grado de evolución o experiencias pasadas. En este momento no tenemos recursos para hacerlo mejor. Esto también debemos tenerlo presente a la hora de emitir juicios hacia los demás.
Los pensamientos son aire. El aire puede ser lento (brisa) o muy fuerte (huracán). El aire es sutil, volátil e inestable. Puede pasar de la brisa a viento fuerte en un momento y sin aviso. Así actúan nuestros pensamientos.
Una manera de calmar el exceso de actividad mental en intentar que la mente sea una brisa suave. Mente, respiración y cuerpo van unidos. Se agitan y se relajan en conjunto: si el cuerpo se tensa, la respiración se agita y la mente se activa; y al contrario, si estoy en modo relax, la respiración se relaja y la mente descansa.
Entonces, una manera de llegar a la mente, es desde la respiración o desde el cuerpo. No se puede llegar a la mente desde la mente. Respiraciones conscientes, chi kung, yoga, baile consciente, tantra, masajes, etc. son prácticas que nos ayudan a meditar o a estar presentes.
La tierra, y también el agua en menor medida, son los elementos pesados que contrarrestan la ligereza del aire. Por eso cuando tenemos mucha actividad mental buscamos dulce, porque el dulce es pesado. Por lo tanto un alimento con mucha tierra o agua frena la actividad mental de forma temporal. Fruta o agua son las mejores opciones.
El contacto con la naturaleza o el deporte, son otros de los muchos ejemplos que tenemos para poder calmar la mente agitada o el exceso de pensamientos rápidos e incontrolados.
Manas es el constante dialogo interior. Si nos creemos y confiamos en nuestros pensamientos, acaban formando mi personalidad. ‘Yo soy así’.
Samskaras
Si hablamos de pensamientos, tenemos que hablar de samskaras (creencias o anclajes). Es aquello que tu crees firmemente que es así. Sentencias que tienes almacenadas en tu inconsciente.
Estos samskaras, pueden haber sido grabados por experiencia, o por aprendizaje propio o ajeno (lo que te dicen, lo que lees, donde te relacionas, cultura, religión, genética, etc.)
Las acciones son posteriores a un pensamiento y el pensamiento está influenciado por tus samskaras. Es decir, nos condicionan a la hora de diseñar nuestra realidad. Esto es muy peligroso, porque puedes diseñar tu vida en función de lo que te han dicho los demás. Si lo que te dicen o lo que lees, te lo crees sin filtrar, eso definirá tus próximas acciones. Puedes estar viviendo una realidad diseñada por otros.
¿Todas mis creencias son malas o erróneas? Claro que no. Las creencias adquiridas mediante tus propias vivencias, seguramente son las que necesitas experimentar en este momento y debes confiar en ellas. Aunque esto no significa que te sirven de por vida, no debes apegarte a ellas. Ha esto se refería Buda cuando decía a sus seguidores que no se apegaran a él ni a sus enseñanzas. Una enseñanza puede acompañarte durante un tiempo determinado, pero no tiene porqué definirte de por vida.
Veremos más adelante que la manera de ser consciente de los pensamientos condicionados por el ego y las emociones y los samskaras es el estado de Buddhi.
Cuando hablamos de evolución, ya sea como persona o como alma, precisamente hablamos de esto, de observar mi propia toxina y limpiarla. Evolucionar, significa cambiar lo que no me sirve ahora, aunque me sirviera en el pasado, por nuevas variables. El que no evoluciona se estanca; el que siempre piensa lo mismo, siempre hace lo mismo; agua que se estanca, agua que se pudre.
Durante el cambio (crisis), debes intentar no caer en la zona de confort. Para evolucionar a veces es necesario un pequeño ajuste, pero a veces es necesario agitar tu realidad de forma vigorosa y sin miedo. En este proceso, no te juzgues a la ligera, debes mirar hacia delante. Para reescribir tu realidad debes partir de una hoja en blanco, los apuntes que tomaste en el pasado ya no sirven.
La mente inferior en conjunto, acaba creando una conducta por reacción y forma la personalidad con la que te muestras al mundo. Yo veo a los demás según su mente inferior, igual que ellos me ven a mi, según mi mente inferior. No vemos el alma que hay debajo, solo comportamiento, sus ideas, sus reacciones.
Cuando interactúas con una persona y actúa de cierta manera, Asumes que siempre se comportará de la misma forma. Entonces sin pensarlo dos veces emitimos un juicio: ‘este es así’.
Debemos mirar más allá de la superficialidad que muestran las personas. Debemos buscar la conexión con el alma de las personas, con con su mente. Pero mientras tu te mantengas en tu propia superficie, no podrás ver la profundidad en los demás.
Hemos comentado que la mente inferior es reactiva y en parte es por estas creencias gravadas a fuego. Si un día me pisa un caballo y me rompe un pié, mi reacción será, que cada vez que vea un caballo me apartaré. Cuando en el fondo se que todos los caballos no me van a pisar. Esta una reacción primaria. No es que sea mala, en realidad nos ha permitido la supervivencia. Pero es peligrosa cuando esta creencia define mi vida.
Por ejemplo, si tuve la experiencia de una pareja que me limitó, puedo caer en el error de creer que todas las parejas limitan. Si tengo una mala experiencia con el sexo contrario, puedo creer que todos los del sexo contrario son iguales. Que un caballo me pise, no significa que todos me pisen, significa que tengo que estar más presente.
Detrás de una emoción fuerte, siempre hay una creencia limitante. Cuando alguien tiene un comportamiento hacia ti que te molesta, tiendes a juzgarlo o culparlo a el. Pero si miras honesta de forma en tu interior, quizás descubras que tu reacción, se debe a un samskara: Falta de amor, falta de reconocimiento o una carencia de tu ego. Siempre es positivo e interesante llevar la mirada dentro de uno mismo, es la manera de auto-descubrirte.
También pasa en el lado opuesto, una reacción desproporcionada, aunque creas que es positiva, puede ser limitante y estar condicionada por tus creencias. Por ejemplo, la sobre-protección. Una persona sobre-protegida está limitada de libertad y de auto-descubrirse.
Cuando te apegas a tus samskaras, estos te aprisionan, limitan tu libertad y diseñan tu realidad. Entonces acabas generando una rueda de sufrimiento (samsara) difícil de salir, porque es la acción de reacción (vasana).
Ego – Manas
Nuestra mente funciona como un iceberg, creemos que somos la parte visible del iceberg, porque es la información que tengo visible en el momento de tomar una decisión. Pero en realidad, toda la parte del iceberg que no se ve, nos empuja a tomar esa decisión. Esta parte que no se ve, es el inconsciente de mis samskaras almacenados en mi manas. Esta parte construye la mente con la que yo diseño mi vida pensamiento a pensamiento.
Nos creemos que la parte visible es nuestro Yo real, cuando en realidad somos mucho más que eso. El iceberg crea mi Yo superviviente y reactivo. Pero cuando puedo tomar conciencia, entiendo que estoy conectado a todo el océano. Cuando puedo sentir el océano, puedo sentir a mi Yo real.
En este iceberg, incluso puede haber registros de lo que llamamos karma (herencia) familiar que influirán en tu vida. Por ejemplo:
- Si tienes grabada la información de que los hijos generan sufrimiento o que quitan libertad, puede que tu iceberg inconsciente no permita que te quedes embarazada.
- Si mis antepasados murieron jóvenes de una enfermedad y yo me ‘creo’ que esa información, voy a desarrollar esa enfermedad.
- Si mi familia abusa de las mujeres, me creo que eso es lo correcto.
- Si mis padres eras extremadamente ahorradores, puede que tu heredes su forma de pensar, aunque por diseño tu no seas de ese modo.
En realidad eres un alma libre. No vale decir, es que soy como mi padre o mi madre:
- Todos los anclajes que me yo crea que son ciertos, les pongo energía y los alimento.
- Todos los anclajes que yo detecte de forma consciente que no son míos, es decir, que son heredados, perderán fuerza poco a poco y desaparecerán de mi vida.
Hay que despertar y desprenderse de toda creencia, como si tu mente fuera una hoja en blanco y pudieras escribir en ella de forma consciente.
Tengo que aceptar mi pasado sin renunciar a ello, porque ha sido el camino que me ha llevado hasta aquí. Tu pasado forma parte de ti, de lo que eres. Pero no te define el futuro, el futuro lo diseñarás tu. Si cambias las creencias, escribirás tu futuro con creencias evolucionadas. Tienes el poder de decidir.
Cuando para mi solo existe mi mente, es como ir por la vida con las anteojeras puestas (lo que le ponen a los caballos para que sólo vean lo que tiene delante). Si despertamos y somos capaces de ver aunque sólo sea una parte del océano, tendríamos una versión más periférica y mucha más libertad para decidir. Si pintas en una tela blanca enorme un puntito rojo en el medio, la gente sólo se fija en el puntito.
Buddhi
La mente superior o intelecto.
Si manas junto con el ego era la mente reactiva, la mente creadora o consciente es buddhi. Es la capacidad de elegir desde la conciencia del momento presente sin la reacción determinada por la emoción, las creencias ni el ego. Por esto Ayurveda de mucha importancia en despertar el estado de buddhi o presencia.
Si te fijas bien, las creencias y el ego rigen tu pensamiento, entonces lo que están haciendo, es limitar tu poder de decisión. Decido desde un marco cerrado. En realidad están limitando el libre albedrío.
Para poder elegir tenemos tres herramientas:
- Aceptación. Observa y acepta lo que está ocurriendo en tu realidad. Necesitas aceptar todo lo que está en tu vida, porque todo está por y para algo y tú has sido creador o partícipe de ello en la mayoría de los casos. Y digo aceptar, porque la lucha no conduce a ninguna acción positiva. Observa si estás creando desde la presencia o reaccionando desde la mente inferior.
- Discernir. Observa todas las partes: ego, manas, samskaras, buddhi. Pero también debes ver estas partes en los demás. Ver que las cosas pasan para que haya aprendizaje. No te lo tomes todo como algo personal. Hay una conciencia que pone las cosas en el terreno de juego para que yo juegue.
- Actuar con desapego. No actuar para conseguir un beneficio propio, sino porque siento que es lo que tengo que hacer. Elegir en todo momento lo que quiero hacer, sin samskaras ni reacciones; sino con acciones más conscientes, mas presentes.
Chitta
Chitta es la conciencia Universal, el océano entero. Los registros de quien somos. Mi disco duro donde están registrados todos los aprendizajes de todas las vidas pasadas de mi alma. Es el puente de unión del yo terrenal con el yo universal.
Es la intuición. Un conocimiento no aprendido. Un conocimiento que sé, pero que no sé como lo sé; y es porque ya lo llevaba mi alma aprendido de otras vidas.
Para poder acceder a todo este conocimiento, a toda la sabiduría de mi Ser, debe ser a través del estado de buddhi o presencia. Para escuchar al alma, no puede haber ruido, debes apagar la mente.
El hombre, es un ser condicionado y limitado por su mente. La mente es finita, por esto no puede acceder a la inteligencia del Universo. Sólo se puede acceder a la inteligencia del Universo desde el estado de buddhi. Pero aún así, debido a las limitaciones de su raciocinio y de su lenguaje, no puede comprender el Todo. De ahí la fe. Sólo puede acceder a sabiduría pura, a medida que va limpiando el velo de su mente. Pero aún así, hay enseñanzas a las que no puede acceder por su condición humana.
Se le pueden revelar enseñanzas que escapan a su razón y a su ciencia, pero sólo a través de la intuición (mensajes durante un estado de no mente). La intuición o instinto, se diferencia de la inteligencia porque no pasa por la mente, es inteligencia sin razonar, por lo tanto más limpia y sin condiciones.
El instinto es puro, la mente deja elegir al hombre, bajo su marco de formación y de creencias.
La intuición es una forma de conocimiento más válida y pura que la razón. Lo que cuesta es discernir, cuando es intuición y cuando es reacción.
Los cinco niveles de la mente
Los cinco niveles de la mente son: dispersa, confusa, concentrada, contemplativa y detenida. Los tres primeros niveles son los estados del día a día que nos hacen reactivos. Los dos últimos estados, son más contemplativos y los ideales para tener una mente para poder evolucionar.
- Mente dispersa. Es cuando hay mucho movimiento de pensamientos, es una mente muy activa.
- Mente confusa. Es la mente negativa, embotada, tóxica o somnolienta.
- Mente concentrada. Es cuando toda mi atención está centrada en una cosa u objetivo, ya sea estudio, laboral o un proyecto.
- Mente contemplativa. Es una mente serena y observadora desde la paz. Busca la sabiduría desde la quietud, no desde el ruido.
- Mente detenida. Es el Samadhi o cese total de actividad mental externa. Es una contemplación exclusivamente interna.
Como resumen
El Yoga es la detención de los procesos mentales en busca de la contemplación (Samadhi). El estado de contemplación, sería el de recoger o unir la mente en un solo punto, en lugar de estar dispersa en miles. Pero este punto está fusionado con el espacio interior. De hecho es un estado donde no se puede diferenciar del espacio interior del vacío exterior, porque todo está fusionado.
Para acceder a toda la sabiduría aprendida (Chitta) y no dejarte llevar por las reacciones y poder elegir con el intelecto abierto a todas las posibilidades, debes cultivar el estado de Buddhi. Desde este estado, puedes observar al ego y los pensamientos como un espectador, sin ser arrastrado sin control.
Cuando puedes observar todas las partes, puedes crear tu realidad con la conciencia, la paz y la serenidad de saber que estás donde debes estar.
Si sólo veo lo que tengo delante de mis sentidos, sólo tengo la información externa a mi. La forma me lleva a la separación, la separación al conflicto y el conflicto al sufrimiento. Se alimenta el Ego, Manas de descontrola y los Samskaras te condicionan. No hay amor real, hay miedo.
Desde mi espacio interior puedo crear mi vacío exterior con libertad y amor real (sentir la unión con la vida y todos los seres).